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Indicaciones terapéuticas

 

INDICACIONES GENERALES

■ ACCIÓN REFLEJA
antiinflamatoria, desequilibrios orgánicos, inflamaciones en general.
■ ACCIÓN LOCAL
antiedema, vasodilatatora, analgésica.
■ BIOESTIMULANTE
procesos reparativos, fracturas, llagas, decúbitos.
■ BIOENERGÉTICA
problemas crónicos, artrosis, osteoporosis.
■ ORTOPEDIA
artritis, artrosis, osteoporosis, dorsalgia, lumbalgia, ciáticas, fatiga muscular, tendinitis, prótesis
articulares, esguinces, coxartrosis, espondiloartritis anquilopoyética, luxaciones, fracturas.
■ FLEBOLOGÍA
calambres, venas varicosas, trastornos de la circulación periférica, flebitis, várices, arteriopatías.
■ ANDROLOGÍA
impotencia, inflamaciones genitales, prostatitis.
■ TERAPIAS DEL DOLOR
síntomas dolorosos en general.
■ REUMATOLOGIA
reumatismos, artritis reumática, artritis reumatoide, gota, artritis psoriásica.
■ DERMATOLOGIA
enfermedades cutáneas, acné, dermatitis, dermatosis, quemaduras, eccemas, herpes zoster,
escoceduras por calor, ácidos, sustancias químicas, cicatrices, arrugas faciales.

 

INFLUENCIAS BIOENERGÉTICAS DE LOS CAMPOS MAGNÉTICOS

Las ondas electromagnéticas favorecen:
■ Aumento del flujo hemático periférico.
■ Resolución del espasmo muscular.
■ Aceleración de la transmisión del estímulo nervioso.

Por consiguiente se obtendrá:
■ Acción antiedema y antiflogística.
■ Neurorregulación para efectos en el hipotálamo, glándulas suprarrenales, hígado y bazo.
■ Efecto analgésico y antiinflamatorio así como en los radicales libres, un bienestar y una acción biológica más duraderos.

Efectos en el sistema nervioso central-periférico
■ Aumento de los intercambios iónicos en la membrana celular.
■ Aumento de la amplitud del trazado electroencefalográfico.
■ Estabilización de membrana con fenómenos de hiperpolarización vinculados al efecto en la bomba sodio/potasio y los intercambios iónicos.
■ Normalización de la conductibilidad eléctrica.
■ Efecto analgésico.
■ Aumento del rendimiento mental y las prestaciones individuales.
■ Acción de neurorregulación a nivel del diencéfalo, de la sustancia reticular, del hipotálamo, de la glándula suprarrenal, del hígado y del bazo.

Efectos en el tejido óseo
Los campos magnéticos pulsados mejoran la osteogénesis:
■ Acción a nivel de la membrana de los osteoblastos y efecto piezoeléctrico del hueso.
■ Estimula la producción y deposición del colágeno con consiguiente mayor ordenamiento y orientación estructural.
■ Aumento de la irrigación vascular (hipervascularización).
El déficit de oxígeno es un factor altamente sospechado en la etiopatogenia de la pseudoartrosis.
■ Aumento de la mineralización y reactivación de las células en quiescencia, efecto organizativo.
■ Aumento de la resistencia ósea, aumento de la actividad eléctrica (de carácter electroquímico) en el foco de la fractura.
Se ha demostrado que, en la membrana celular, una señal electromagnética causa la reactivación de las células mesenquimales del periostio asociado a una inhibición local de la parathormona.                                                                                                                                    

Efectos en el aparato digestivo                                                                                             

Son también importantes los mismos efectos en la membrana celular y en el sistema neurovegetativo descrito anteriormente.

■ Regulación de la motilidad.

Acción antienvejecimiento de los tejidos

Aporte de cargas negativas:
■ Acción en el colágeno.
■ Vasodilatación.
■ Mejora del metabolismo de la piel y del tejido conjuntivo.

Efectos en la inflamación
■ Efecto antiedema.
■ Efecto en la bomba sodio/potasio.
■ Modificación de la permeabilidad de membrana.
■ Resolución del edema intrasónico.
■ Actividad bacteriostática.
■ Resolución del espasmo muscular.
■ Acción analgésica.
■ Efecto en la neurorregulación hormonal, incluso localmente.
■ Aceleración de los procesos de recuperación de los tejidos blandos.
■ Normalización de la diferencia de potencial entre la región lesionada de la membrana celular y la región normal (hay un desequilibrio de potencial en muchas patologías).

Efectos en la sangre
■ Difusión de iones (principio de Lorenz).
■ Efecto Hall (en cargas en movimiento).
■ En el caso de flujo variable pulsante (como el arterioso), el campo electromagnético tiene la capacidad de afectar la patología circulatoria.
■ Reducción de la agregación en cuanto a hematíes y plaquetas.
■ Apertura de los esfínteres precapilares con mecanismo de acción incluso neurohormonal.
■ Modificaciones ultraestructurales de las paredes capilares.
■ Modificaciones fisicoquímicas de la sangre.
■ Reducción de la agregación de la V.E.S, de las a2-globulinas y de las mucoproteínas.
■ Acentuación de los dolores isquémicos al principio.
■ En el caso de lesiones tróficas se obtienen efectos biomagnéticos, con mayor utilización de oxígeno, así como un aumento de los efectos bioeléctricos con incremento de la proliferación fisiológica por efecto piezoeléctrico.
■ Estimulación del sistema reticuloendotelial y por tanto de las defensas del organismo.
■ Aumento del flujo hemático periférico y aumento de la velocidad de flujo de la sangre.
■ Aumento de las inmunoglobulinas-g y leucocitos.
■ Reducción de la glicemia (sobre todo en los hiperglicémicos), aumento específico de las sgot, efecto regulador para la azotemia.
■ Ninguna variación se ha demostrado en los electrolitos plasmáticos.

Efectos en las enfermedades de los vasos sanguíneos, flebología
La flebología estudia la gama de las enfermedades de las venas, en particular aquellas bajo forma de fenómenos inflamatorios, los cambios de los vasos sanguíneos causados por la debilidad congénita de los tejidos, sobrepeso, embarazo, accidentes y lesiones. En los casos más graves se requiere la intervención del flebólogo. Estas alteraciones pueden ser consecuencia del abuso de medicamentos, nicotina o de una alimentación incorrecta carente de vitaminas.
En cuanto a las arterias, se trata de estenosis causada por la arterioresclerosis. Como consecuencia la irrigación sanguínea es insuficiente, lo que causa dolor y falta de reabastecimiento de oxígeno hacia la circulación periférica: piernas y brazos. En algunos casos el paciente se ve obligado a dormir sentado debido a la intolerancia al dolor. En los casos graves además pueden manifestarse úlceras epidérmicas con infección de la piel y de los músculos, hasta formas de atrofia (en modo particular en las piernas).
Estos graves fenómenos circulatorios toman el nombre de flebitis y pueden requerir la intervención quirúrgica con amputación de las extremidades. Pueden manifestarse también:
■ Trombosis.
■ Embolias pulmonares.
■ Embolias cardíacas.
■ Embolias del intestino causando daños irreversibles e incluso la muerte.
Otra forma de enfermedad circulatoria de carácter arterioso es el síndrome de Raynaud (arteriopatías periféricas funcionales), caracterizadas por un ataque espástico de las arteriolas, en particular de los dedos, la nariz y la lengua. Se manifiesta visualmente con palidez y a veces cianosis intermitente del tejido cutáneo.
Principalmente se ven afectadas mujeres jóvenes y las causas deben buscarse en las enfermedades del tejido conjuntivo, en las lesiones neurogénicas, intoxicación con fármacos y a veces traumas. En los casos avanzados la piel de los dedos resulta lisa, brillante y estirada con pérdida del tejido subcutáneo; en la punta pueden aparecer pequeñas úlceras dolorosas.

Efectos en las patologías ginecológicas
Las enfermedades ginecológicas comprenden los cambios patológicos de:
■ Seno
■ Útero
■ Trompas ováricas
■ Ovarios
■ Vagina
■ Vejiga
■ Vías urinarias
Estas enfermedades requieren siempre el control del ginecólogo especialista.
Las mujeres jóvenes sufren a menudo de trastornos vinculados a estos órganos.
De hecho cuando estas formas de enfermedad se descuidan, se vuelven crónicas, con consecuencias a menudo letales.Una inflamación del cuello uterino o de la vagina puede causar extremo dolor al contacto sexual (y en algunos casos hacerlo casi imposible) lo que provoca entonces otros problemas.

La magnetoterapia ha dado resultados sorprendentes en combinación con otras terapias. Una regulación incorrecta del sistema hormonal causa a menudo problemas de sobrepeso y obesidad.
La magnetoterapia es indicada para los trastornos arriba indicados y para los que derivan de la postmenopausia; los casos tratados comprenden todas las edades con especial atención a las formas de agotamiento nervioso postclimaterio y algunos casos de quistes ováricos.

Efectos en las patologías dermatológicas
La dermatología es un campo de aplicación en el que la magnetoterapia da resultados sorprendentes.
■ Eccemas de tipo alérgico.
■ Úlceras varicosas.
■ Psoriasis.
■ Herpes Zoster.
■ Llagas de origen circulatorio y de decúbito.
■ Escoceduras por calor, ácidos, sustancias químicas.
El efecto en las patologías dermatológicas se consigue gracias a la acción repentina desempeñada en el aparato inmunitario y en la granulación de la interrupción cutánea.
La magnetoterapia estimula altamente dicho aparato favoreciendo la mediación química.
Ya que estas formas se imputan a síndromes de inmunodeficiencia, provoca un restablecimiento de este sistema contra las causas desencadenantes.
La molécula del ADN en el núcleo de cada célula puede reparar y sustituir sus propios componentes de manera tan eficaz que parece casi inmortal, pasando durante milenios de una generación a otra.
Además cada una de las células del cuerpo humano cuenta con sistemas para reparar y sustituir las partes que la constituyen en un proceso aparentemente infinito.
Como afirmaba Elliot Crooke, un bioquímico de Georgetown University, “EI recambio y la sustitución de las proteínas (en la célula) es un sistema eficaz y fiel, diseñado para durar eternamente”. No obstante estos mecanismos no parezcan vinculados a la edad, el cuerpo envejece en maneras bastante evidentes.
La piel se marchita, el cabello encanece, los músculos se atrofian y los ligamentos pierden elasticidad.
Se manifiestan enfermedades crónicas y degenerativas que empeoran progresivamente.
Al final, incluso en el mejor de los casos, los mecanismos del cuerpo dejan de funcionar en aspectos fundamentales y el cuerpo “muere por causas naturales”.
Pero, ¿qué es lo que provoca esta expansión progresiva de disfunciones?
Hasta hace no mucho tiempo nadie tenía una respuesta bien documentada.
A falta de explicaciones lógicas, los investigadores empezaron a plantear ideas que se acercaban más a la ciencia ficción que a la medicina. Hablaban de “genes suicidas” en el ADN o de “hormonas suicidas” producidas en el sistema neuroendocrino. Se imaginaban el cuerpo como una bomba de tiempo regulada para autodestruirse. Pero hasta ahora, estos genes u hormonas autodestructivos no se han identificado.
En esta última década el estudio sobre los radicales libres nos ha ayudado a entender y, por lo menos en parte, a resolver este misterio de la enfermedad y del envejecimiento.
La idea de base es que el oxígeno, la fuente atmosférica de la vida, es también fuente de degeneración, enfermedad y, al final, muerte. El oxígeno nos circunda y nos invade.
Damos por sentada su presencia, caminamos en medio de él sin darnos cuenta y lo respiramos, a veces, con avidez. Hemos logrado comprender que el oxígeno tiene la capacidad de matar las células, los tejidos y, a largo término, el cuerpo humano.
El doble carácter del oxígeno se conoce como “la paradoja del oxígeno”.
Por una parte, el oxígeno produce energía vital. Sin oxígeno, una célula viviente puede aún extraer energía de las moléculas de glucosa mediante el metabolismo anaeróbico (sin aire o más precisamente, sin presencia de oxígeno), pero con el oxígeno el cuerpo puede extraer dieciséis veces más energía del mismo número de moléculas de glucosa.
Considerando la demanda de energía por parte del cuerpo humano, la diferencia está entre la vida y la muerte. Las neuronas del cerebro son particularmente sensibles a la energía y una falta de oxígeno al cerebro de incluso solo unos minutos conduce a una muerte rápida de las neuronas.
Por otra parte, el oxígeno es extremamente corrosivo.
Un bello coche nuevo dejado a la merced del oxígeno, con el tiempo se oxida y se transforma en un montón de polvo. El oxígeno hace podrir los alimentos, hace ranciar la mantequilla y corroe incluso el granito.
Además el oxígeno transforma en ceniza cualquier cosa inflamable.
La idea esencial que gravita alrededor del conocimiento de la naturaleza y del comportamiento de los radicales libres, es que el oxígeno, si puede, destruye los componentes moleculares del cuerpo de la misma manera en que hace oxidar los metales y quema las construcciones.
En su forma más destructiva, el oxígeno se combina con el hidrógeno y forman varias moléculas de radicales libres inestables y altamente reactivos además de otras especies reactivas de oxígeno (ros).
En estas formas virulentas, el oxígeno destruye sistemáticamente el ADN, las enzimas, las proteínas y las membranas de las células. De hecho, al límite extremo, el oxígeno es un gas venenoso.

RADICALES LIBRES
Quien quiera que respire oxígeno puro durante 48 horas, muere víctima del daño que este provoca en los tejidos de los pulmones. Viviendo en la atmósfera terrestre sobrevivimos sólo porque el nitrógeno inerte diluye el oxígeno hasta el 20% del aire que respiramos, y el cuerpo está diseñado con mecanismos de compensación para contrastar los efectos destructivos del oxígeno a niveles así de bajos.
Por tanto, el oxígeno alimenta las reacciones químicas que dan energía al movimiento, a las sensaciones y al pensamiento.
Por todo esto, hace posible la vida animal y humana en este planeta.
Pero el oxígeno que satura nuestras células es también una amenaza constante para nuestro físico, conduce un ataque inexorable que, con el tiempo, agota nuestras defensas y destruye nuestros mecanismos biológicos. ¿Por qué el oxígeno es tan necesario pero también tan destructivo?

La idea central puede expresarse en términos simples: el oxígeno tiene un hambre esencial de electrones.
Los electrones son partículas con carga negativa que giran rápidamente alrededor del núcleo de cada átomo. Cuando dos o más átomos se ligan formando una molécula, algunos de los electrones que se vuelven comunes, circunnavegan la molécula entera. Ciertos átomos y moléculas tienen los electrones bien equilibrados y demuestran una gran estabilidad en su estructura. No tienden a reaccionar con otros átomos o moléculas, pero si los electrones se configuran de manera irregular o no equilibrada, los átomos o las moléculas son inestables y tienden a sustraer los electrones circunstantes para compensar su desequilibrio interior.
Ya de por sí, el oxígeno es relativamente inestable y tiende a capturar electrones de otros átomos y moléculas. Al combinarse en diferentes modos con el hidrógeno, el oxígeno produce varias moléculas pequeñas, aún más voraces de electrones.
Estas son las moléculas peligrosas que se conocen como “radicales libres”.
A todos los radicales libres falta un electrón y la tendencia a compensar este desequilibrio los lleva a atacar frenéticamente las moléculas cercanas. Dichos radicales del oxígeno pueden transformarse en auténticos terroristas en nuestro cuerpo.
Pueden atacar el ADN provocando disfunciones, mutaciones y cáncer.
Pueden atacar las enzimas y las proteínas perturbando la actividad normal de las células.
Pueden atacar la membrana celular produciendo una reacción destructiva en cadena.
El daño de la membrana de las células que recubren por ejemplo nuestros vasos sanguíneos puede provocar un endurecimiento y un espesamiento de las arterias, causando con el tiempo infartos e ictus.
Los ataques de los radicales libres a la proteína del colágeno puede llevar a la formación de enlaces cruzados de las moléculas de la proteína y a un consiguiente endurecimiento del cuerpo.
La magnetoterapia tiene un efecto terapéutico y regulador en las sustancias diamagnéticas como:
■ Radicales libres.
■ Enzimas.
■Hidrógeno.
■ Oxígeno.
Como ya se ha dicho, se considera que dichas sustancias tiene la capacidad de condicionar casi todas las reacciones que ocurren en el organismo (efecto regulador).

Magnetoterapia en la medicina y traumatología del deporte
La notable cantidad de datos inherentes a las aplicaciones de la magnetoterapia en la patología del deporte, confirma y documenta una validez terapéutica sin lugar a dudas.
Dejando de lado las aplicaciones locales tras contusiones, esguinces, luxaciones y fracturas, el aparato más afectado es seguramente el muscular.
En la práctica deportiva, tanto profesional como aficionada, los traumatismos en el tejido muscular pueden ser de doble magnitud: por superentrenamiento y estrés motor, o por escasa costumbre a la actividad deportiva con sobrecargas y exceso de fatiga.
Estas patologías inician con una simple sensación de fatiga y pueden llegar a verdaderos desgarros, para ambas categorías de “deportistas”.
La intervención de la magnetoterapia tiene mayor efecto con la acción refleja, ya que la fatiga causa un retardo de la absorción del ÁCIDO LÁCTICO que se vuelve casi irrecuperable para el organismo mientras persiste la sensación de fatiga, hasta crear un factor propenso a lesiones continuas (estiramiento, desgarro).
El trabajo muscular, con todo lo que implica para el desarrollo correcto, consta de toda una serie de componentes enzimático-energéticos que requieren tanto en la preparación para la actividad deportiva, como en la recuperación del traumatismo, la intervención de todos los aparatos del organismo.
Como se ha dicho antes, en los síndromes de fatiga y en la recuperación de lesiones incluso graves, la magnetoterapia desempeña un papel de absoluto protagonismo.
La ubicación de los difusores debe cubrir la zona más amplia posible, ya que son varios los mecanismos
de recuperación.

Magnetoterapia aplicada en la reflejoterapia
La reflejoterapia se incluye en el gran grupo de las medicinas naturales, y es hoy la más conocida y quizála más aprovechada.
Reflejología es de hecho una palabra nueva que no se encuentra en todos los diccionarios, pero que literalmente significa: CIENCIA DE LOS REFLEJOS, es decir, el estudio de puntos y zonas anatómicamente lejanas de determinados órganos y aparatos, pero que corresponden a los mismos.
La reflejoterapia podal, por ejemplo, examina con la palpación de determinados puntos ubicados en la planta del pie, los estados de dolor circunscritos a estas ZONAS y PUNTOS, que corresponden a distritos corporales. Estos órganos o aparatos son alcanzados por líneas energéticas imaginarias de transporte que pierden conductibilidad o se interrumpen en ciertos síndromes patológicos.
El objetivo final de este método es por tanto de carácter BIOENERGÉTICO para reequilibrar el estado de debilidad o de sobrecarga orgánica.
Estas zonas se encuentran en PALMA DE LA MANO o en la PLANTA DEL PIE.
La aplicación de la magnetoterapia combinada por primera vez con estos principios REFLEJOS,  ofrece apreciables ventajas terapéuticas.
Se sabe que el masaje o la gimnasia pasiva que genera la magnetoterapia, ayuda a quien presenta un malestar, pero también a quien está bien, ofreciendo relajación, alivio del cansancio o, cuando es necesario, tono y estimulación.

EJEMPLOS DE PATOLOGÍAS COMUNES TRATADAS CON LA MAGNETOTERAPIA

 Magnetoterapia aplicada en la patología del pie

El esqueleto del pie consta de veintiséis huesos, uno menos respecto a la mano, que, articulándose entre sí, forman la bóveda plantar.
Es esta forma de arco de los huesos la que permite al pie sostener todo el peso del cuerpo. Las formas patológicas más frecuentes atañen el tobillo (la tibia y el peroné que, en su tramo distal se articulan con el astrágalo formando los maléolos). Los esguinces del tobillo son de hecho extremamente frecuentes en todas las edades, ya que los movimientos bruscos crean pérdidas de equilibrio, con consiguiente distracción tras una caída, y/o fracturas más o menos graves.
Esta lesión puede valerse de las aplicaciones de magnetoterapia para conseguir el efecto antiinflamatorio, con difusor alrededor del tobillo.
Tras la fase aguda, la magnetoterapia puede coadyuvar en la recuperación reeducativa.
Los casos son muchos y los resultados son satisfactorios unidos a la terapia compresiva con vendas, en la fase aguda. Óptimos si se combinan con la rehabilitación funcional.
Otra situación dolorosa e invalidante es la TALALGIA (o DOLOR EN EL TALÓN).
Está constituida por un proceso irritante y degenerativo del tendón de Aquiles, en el punto de inserción en el calcáneo. Afecta principalmente a los deportistas, caminadores, pedestristas y también a quien usa zapatos no adecuados. Además del dolor en el calcáneo, la talalgia se caracteriza a menudo por hinchazón, calor y enrojecimiento por toda la parte baja del tendón.
La magnetoterapia se ha demostrado adecuada para este tipo de sintomatología y estado inflamatorio.
Se ubica, por ejemplo, un difusor en la zona dolorosa; de esta manera se actúa en dirección antiinflamatoria (notable) y, por consiguiente analgésica.

Magnetoterapia aplicada en las fracturas
La vida moderna ha sin duda hecho aumentar las lesiones traumáticas y en concreto las que afectan el esqueleto (huesos y articulaciones).
El notable dinamismo que caracteriza la actividad humana, requiere un rigor absoluto de contención y resolución de fenómenos de fractura, para evitar y prevenir deformaciones adquiridas.
La fractura se define como la interrupción de la continuidad del hueso. Las causas son:     ■ Una solicitación traumática que supera la resistencia de la zona afectada.                           ■ Quistes.                                                                                                                                                 ■ Tumores

■ Osteoporosis.

A su vez se dividen en:

■ SIMPLES;
■ EXPUESTAS: con daños también en las partes blandas: músculos, fajas musculares, tejidos de revestimiento, que pueden comunicar con el exterior y son causa frecuente de infección debido a la invasión del foco de fractura por parte de microorganismos patógenos.
Según la ubicación, pueden clasificarse también en:

■ EPIFISARIAS en el tramo proximal de la cabeza del hueso.
■ DIAFISARIAS en la superficie del hueso.
■ METAFISARIAS en el centro del hueso.

Extensión de la lesión:

■ LONGITUDINAL, TRANSVERSAL, ESPIROIDEA, FRAGMENTARIA.
Existen también roturas epifisarias, que consisten en la interrupción de continuidad de las palancas óseas en correspondencia del cartílago de crecimiento.
La sintomatología comprende señales clásicas:
■ Dolor difuso.
■ Deformidad visual.
■ Movilidad reducida.
■ Crepitaciones.
■ Equimosis.
■ Hinchazón.
■ Actitud forzada con impotencia funcional, irreducible.

Estos síntomas están vinculados entre sí, con subjetividad intensa, según la gravedad del trauma, elección y lugar de la interrupción ósea.
El análisis radiográfico confirma el diagnóstico y orienta sobre la terapia más indicada.
La gravedad del trauma pasa a segundo plano, ya que es preciso tratar estados particulares del FRACTURADO: shocks nerviosos, lesiones emotivas, etc.; por esto se recomienda la aplicación de la magnetoterapia, ya que no es suficiente tratar la piezoelectricidad del hueso, para producir calcio, sino que debe considerarse el shock postraumático con falta de perfusión sanguínea, y estado de anoxia en los tejidos, que repercute en todos los órganos vitales. Todo esto provoca:
■ Pérdida de sangre.
■ Pérdida de plasma debido a daños cutáneos por aplastamiento.
■ Recuperación de residuos orgánicos similares a la histamina, con consiguiente hipotensión.
■ Reflejos nerviosos tras un dolor.

El sistema de contención más común es el yeso ortopédico.
En algunos casos es necesario abrir el foco de fractura, para el posicionamiento de fragmentos y el restablecimiento de la continuidad de los muñones, con OSTEOSÍNTESIS metálicas: tornillos, placas, hilos, clavos endomedulares, fijadores externos, aros (ILIZAROV).
La fijación directa que se obtiene, quirúrgicamente como se ha dicho antes, ha resultado más confiable, debido a las ventajas que presenta desde el punto de vista muscular, tisular y articular.
Este método es también indicado para la profilaxis de infecciones, antishock y anestesiológica. En general este es el aspecto sintético en cuanto a las fracturas.
En estos casos pueden aparecer:
■ Inconvenientes metabólicos (que pueden retardar la constitución del hueso).
■ Frmación de pseudoartrosis, debido a una calcificación incompleta o irregular (por falta de consistenciade los osteoblastos).

Magnetoterapia aplicada en la cervical
La magnetoterapia se recomienda a menudo a nivel ortopédico.
Las muestras tratadas y examinadas varían de la común tortícolis (con o sin trastorno mecánico) a las graves radiculopatías comprensivas postraumáticas (GOLPE DE CONEJO) y a las patologías de agotamiento. En las formas comunes de tortícolis, las aplicaciones se efectúan lateralmente justo debajo de la nuca, en el punto que presenta el dolor.
Cuando se tienen en cambio síndromes radiculares, con sensaciones de hormigueo o parestesias en las manos, o dolor irradiado por todo el brazo, será preciso colocar un difusor central bajo la nuca y uno en el punto exacto de máxima sensación.
Las aplicaciones a distancia o reflejas tienen un fin catecolamínico (ANTIINFLAMATORIO) y endorfínico (ANALGÉSICO) y el punto sintomático se trata indirectamente.

Magnetoterapia aplicada en la patología de la rodilla
Forman parte de la articulación de la rodilla los dos cóndilos del fémur, las dos cavidades glenoideas de los cóndilos de la tibia y la cara posterior de la rótula.
Alrededor de las fosas glenoideas de los cóndilos de la tibia, hay interpuestos dos medios discos fibrocartilaginosos con forma de media luna (LOS MENISCOS) que agilizan y hacen menos intensa la fricción. Los ligamentos estabilizan la estructura:
■ EXTERNO.
■ INTERNO.
■ CRUZADO ANTERIOR.
■ CRUZADO POSTERIOR.

Uno de los trastornos más frecuentes debidos a esta articulación en la actividad diaria, no necesariamente deportiva, es el ESGUINCE.
Este se define como: la pérdida temporal de la funcionalidad articular regular. En el caso de la rodilla no se debe necesariamente a la actividad deportiva o a traumatismos particularmente graves.
En las mujeres, de hecho, debido al cambio de medida de los tacones, el modo de caminar resulta poco estable, con o sin las bolsas de la compra; un movimiento de torsión de la extremidad inferior puede determinar este accidente, que con diferente gravedad se puede identificar como ESGUINCE ARTICULAR DE LA RODILLA.
En la patología deportiva a menudo aparecen complicaciones mucho más graves, como las lesiones de los MENISCOS.
Otra fase compleja y que a menudo requiere únicamente un tratamiento quirúrgico
(RECONSTRUCCIÓN), es la lesión de los ligamentos (LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR).
Es fácil diagnosticar el esguince de la rodilla, incluso por parte del paciente.
La marcha se vuelve poco estable, la articulación presenta dolor intenso, a veces la rodilla resulta hinchada a tal punto que se decide someterse a un control primero radiográfico y sucesivamente especializado ortopédico.
El diagnóstico no es sencillo ya que requiere un análisis detallado de la zona articular, en la que movimientos aproximativos pueden crear lesiones a veces irreparables.

De hecho es necesario examinar tras cuál movimiento ocurrió el esguince; si ocurrió al subir o bajar escaleras, si ocurrió al caminar en una superficie plana, irregular, en un terreno escarpado, con cuáles zapatos se estaba caminando, etc. En este caso, se trata de restablecer el equilibrio de un hecho que ha causado temporalmente el trastorno.

Por tanto, es necesario favorecer la acción antiinflamatoria y analgésica.
El empeño de la magnetoterapia se ha demostrado útil, colocando los difusores alrededor de la articulación. La magnetoterapia puede combinarse con la terapia médica antiiflamatoria o a las aplicaciones locales de fisioterapia instrumental o también en presencia de ORTESIS (rodilleras, soportes modulares, etc). La cuestión de los LIGAMENTOS trata en cambio las lesiones que se prolongan, duran y se repiten a lo largo del tiempo, que improvisamente crean un déficit gravísimo para todo el equilibriode la extremidad inferior.
La sensación de inestabilidad se asocia a menudo a fenómenos de aflojamientos, crepitaciones articulares, que atañen sensaciones de grave inseguridad al caminar, a menudo continuos.
Tras la terapia quirúrgica reconstructiva, la magnetoterapia consigue resultados satisfactorios, tanto para la consolidación de la implantación, como para la acción antiinflamatoria.
La técnica reconstructiva más experimentada es la de KENNETH-JONES, en la que se coloca lo más posible en el lugar del viejo CRUZADO ANTERIOR una muestra osteotendinosa obtenida a partir del tendón rotuliano.
La muestra, compuesta en los extremos por dos fragmentos óseos y por tejido tendinoso elástico en medio (HTH), se coloca en la fosa intercondílea femoral y se fija, así como en el punto de llegada a la tibia, mediante TORNILLOS DE INTERFERENCIA; capaces de aglomerar la cavidad ósea (previamente perforada) y el fragmento obtenido de la muestra. La dificultad es decidir qué hacer sucesivamente.
El paciente, de hecho, al ser dado de alta, debe seguir un protocolo bien preciso en casa, que contempla movilización pasiva y terapia médica antiinflamatoria y a veces antibiótica.
La situación articular es a menudo inestable, no por culpa del operador, sino por las consecuencias de una intervención que resulta altamente perturbadora en su conjunto.
Las funciones por restablecer son de hecho múltiples:
■ CIRCULATORIA.
■ REDUCCIÓN DE LA HINCHAZÓN (edema).
■ INICIO DEL PROCESO DE OSIFICACIÓN TORNILLO/FRAGMENTO.
■ REDUCCIÓN DEL DOLOR (si presente).
■ ELASTICIDAD ARTICULAR.
Es necesario además favorecer los intercambios celulares, para la absorción de las sustancias de residuo postintervención.
Seguramente no es fácil, ya que se trata de evaluar con precisión la selección de los campos magnéticos que se van a aplicar, con tiempos breves y efectos rápidos. Los pacientes sometidos a intervenciones de reconstrucción del LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR (Kenneth-Jones) y los resultados obtenidos (en combinación con la fisioterapia) han permitido estandarizar las frecuencias y duraciones de la aplicación.
Se han tratado unos 500 pacientes operados de reconstrucción de ligamento LCA.
Los primeros controles radiográficos efectuados 30 días después de la intervención, han dado como
resultado una discreta solidez a nivel femoral y en el injerto tibial.

Artrosis de la rodilla
La localización de un proceso artrósico en la rodilla es normalmente secundaria, debido a desviaciones del eje de carga, como consecuencia de un trastorno ocurrido en la juventud o de traumas.
La rodilla vara (piernas en arco) o valga (piernas en X), provocada por raquitismo, o de carácter juvenil, o por fracturas o esguinces graves, trabaja toda la vida con una carga irregular en las superficies articulares, determinando un desgaste precoz del cartílago y del hueso subyacente.
Los primeros trastornos se manifiestan alrededor de los 50 años de edad y son más sujetas las mujeres en época de menopausia y las personas obesas con insuficiencia venosa en las extremidades inferiores.
La rodilla se presenta globosa, levemente curva; cae el tono muscular del muslo, el movimiento articular se vuelve difícil, acompañado de crepitaciones y a veces de aflojamientos.
La imagen radiográfica resalta un notable estrechamiento de la hendidura articular y a veces la desaparición casi total de la interdivisión fémur-tibia.
Actualmente, en los casos más graves, la cirugía propone notables innovaciones, poniendo a punto, como para la cadera, la implantación de prótesis también para la rodilla.
La magnetoterapia, también en este caso proporciona un alivio desde el punto de vista sintomático-doloroso,y, en ciertos casos, una ayuda para la condición degenerativa, sobre todo en pacientes de másde 55/60 años de edad. Se recomiendan aplicaciones con tiempos prolongados (de por lo menos 45′) para poder obtener la relajación y la descontracción de los músculos dorsolumbares, agotados por un caminado inestable, la acción antiinflamatoria en los períodos de intensidad dolorosa y la limitación de los procesos degenerativos.
También en este caso los resultados obtenidos pueden considerarse excelentes en todas las direcciones:
■ ANTIINFLAMATORIA.
■ ANALGÉSICA.
■ BIOENERGÉTICA.
Este tratamiento puede ser así mismo de ayuda en pacientes con prótesis, con los mismos períodos y las mismas frecuencias. La acción analgésica tras la intervención se puede favorecer aplicando un difusor bajo la rodilla.

Magnetoterapia e insomnio
El insomnio consiste en la dificultad para conciliar el sueño o el sueño trastornado con la sensación de falta de sueño. El insomnio es un trastorno frecuente debido a problemas orgánicos o emotivos.
Los problemas orgánicos pueden estar determinados por dificultades digestivas, con consiguiente hiperproducción gástrica; trastornos vinculados al estrés («…estoy tan cansado que ni siquiera tengo sueño…»). También existen causas que se presentan con el avanzar de la edad, donde el sueño tiende a disminuir y a volverse más fragmentario; en este caso, sin embargo, no afecta las condiciones de bienestar.
Gran parte de la responsabilidad de este fenómeno, cada vez más presente en la vida moderna, es de origen psicopatológico.
La dificultad para conciliar el sueño se asocia generalmente a un trastorno emotivo.
El despertar precoz matutino está relacionado en cambio con el envejecimiento; puede presentarse un estado emotivo causado por remordimientos y sentimientos de autocastigo, que por la mañana son más exagerados.
El insomnio puede datar de mucho tiempo y no estar relacionado con hechos recientes
físicos o mentales; tras estados de dolor, ansia o aprensión.
La mayor parte de los casos que sufren de este síndrome han encontrado de cualquier manera escalas graduales de alivio sometiéndose a aplicaciones de magnetoterapia.
El efecto principal del magnetismo en las turbaciones depresivas se identifica en el restablecimiento de la comunicabilidad entre el sistema nervioso central y las actividades orgánicas vinculadas al metabolismo, con una consiguiente reducción de la reactividad y la excitabilidad periférica.

Magnetoterapia y dolor
El dolor es el producto final de un hecho mecánico y uno inflamatorio.
A nivel de los tejidos afecta zonas más o menos amplias y el hecho provoca reacciones enzimáticas y de defensa por parte del organismo.
Las principales:
■ SEROTONINA.
■ HISTAMINA.
Estas se oponen a las causas de la inflamación, como procesos de recuperación de tejidos lesionados o traumatizados.
Tienen primordialmente la función de atraer una enorme cantidad de sangre provocando una notable vasodilatación que produce una sensación de enorme calor seguido de dolor, y a veces la pérdida del conocimiento.
La cura de las causas durante los últimos años se ha convertido en un fenómeno secundario, ya que las principales técnicas farmacológicas, terapéuticas y, a veces, quirúrgicas, buscan controlar el fenómeno del dolor.
El umbral de tolerancia de la defensa orgánica a las causas se ve apreciablemente reducido según la intensidad del dolor, y comprometido por la aparición de lesiones psicosensoriales.
La terapia electiva sintomática puede ayudar el equilibrio psicosomático del paciente.
En los síndromes postraumáticos “divinum est sedare dolorem”, esta permite la recuperación de la actividad normal frenada por sensaciones de agotamiento físico y mental, debido al prolongarse de la sintomatología.
La manifestación dolorosa tiene siempre un punto de mayor intensidad (trigger point).
Es una zona muscular pequeña antiálgicamente contraída, dolorosísima, en la zona de inervación.
La magnetoterapia cumple la función, en este caso, de trasladar energía no solo con fines analgésicos, sino analgésicos por acción refleja, favoreciendo la intervención de la estructura específica.
Obviamente la reacción psicológica electiva en la acción directa en el punto de máxima sensibilidad a la magnetoterapia proporciona optimismo para el proseguimiento de la terapia.
No se trata en este caso de modificar la excitabilidad de las fibras nerviosas reduciéndola o aumentándola; es necesario únicamente reequilibrar la señal de alarma al sistema nervioso central, para facilitar la intervención de producción enzimática, con la consiguiente estabilización sintomático-clínica.
Las frecuencias deben ser bajas, e “in loco”, para la acción analgésica.
La magnetoterapia es además de ayuda para permeabilidad y la acción de los órganos excretores al eliminar las sustancias de descarga orgánicas tras una terapia farmacológica prolongada.

Magnetoterapia y lumbalgias

Lumbalgia es un término genérico (como LUMBAGO), usado para indicar dolores locales en la parte inferior de la espalda.
El dolor surge al improviso tras un movimiento brusco de la columna vertebral, o puede manifestarse poco a poco. Puede tener causas diferentes: la presión ejercida sobre un nervio por una “hernia de disco” o consistir en una forma de artritis.
Durante los últimos años la hernia de disco se manifiesta con extrema frecuencia en los más comunes cuadros de daño traumático vertebral y radicular. Entre los cuerpos invertebrales hay interpuesta una formación (disco intervertebral) en la que se distinguen: una parte periférica (anillo fibroso) y un núcleo central (núcleo pulposo); a menudo estas estructuras degeneran, por varios motivos.
En sujetos con daños particulares en las formaciones que contienen en su lugar el núcleo pulposo del disco invertebral, por episodios traumáticos repetidos, esta formación supera los límites del acomodamiento invertebral. Sobresale más o menos netamente (hernia contenida, con protrusión o con rotura) y los más afectados son los espacios de las dos últimas vértebras lumbares, en comunicación con el sacro.
El caso más frecuente es el posterolateral, en la que el disco se desplaza hacia las formaciones contenidas en el canal, comprimiendo las raíces lumbosacras.
La sintomatología, a menuda resistente a las curas médicas, presenta dolor en la zona lumbar, lumbosacra y por contracciones musculares de defensa del tramo afectado. Sucesivamente aparece el síndrome radicular (dolor en la extremidad inferior correspondiente, o en ambas).
Este dolor está vinculado a manifestaciones clínicas y motoras relativas a la distribución de las fibras que constituyen las raíces nerviosas afectadas.
El diagnóstico se formula mediante análisis neurológico clínico e instrumental.
Es de suma importancia el análisis radiográfico, TAC (tomografía axial computarizada) y RMN (resonancia magnética nuclear). En estos casos clínicos que atañen a menudo el eje correcto de la columna vertebral, ya que altera su continuidad, es oportuno utilizar la magnetoterapia.
De hecho el uso de la magnetoterapia generalizada en todo el sistema vertebral presenta un efecto antiinflamatorio de la raíz y del núcleo.
El efecto analgésico viene como consecuencia de la acción directa sobre las producciones enzimáticas:
■ CATECOLAMÍNICAS (glándulas suprarrenales).
■ ENDORFÍNICAS (hipófisis).
Ampliamente aprovechadas como acción sintómatica indirecta en otros casos.
Este método ha resultado de gran ayuda clínico-sintomática en formas graves de radiculopatía.

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